jueves, 21 de mayo de 2009

PRIMERAS SUFRAGANTES CHILENAS

ASÍ VIVIERON EL TRIUNFO DEL VOTO FEMENINO ACTRICES, POLÍTICAS Y GESTORAS CULTURALES... RECUERDAN EL HISTÓRICO DÍA EN QUE, POR PRIMERA VEZ, LAS MUJERES EJERCIMOS NUESTRO DERECHO A ELEGIR PRESIDENTE DE CHILE.
EL ESPERADO LOGRO SE CONSIGUIÓ LEGALMENTE HACE 60 AÑOS, PERO SÓLO SE HIZO EFECTIVO EN 1952, CUANDO LLEGÓ AL PODER, POR SEGUNDA VEZ, CARLOS IBÁÑEZ DEL CAMPO.
"SUFRAGAR FUE UN TRIUNFO IMBORRABLE", DICEN ESTAS CINCO MUJERES, PESE A QUE SÓLO UNA DE ELLAS ERA IBAÑISTA.

Un Poco De Historia


La lucha por el voto femenino pleno fue un camino lleno de escombros. El ambiente general a fines del siglo XIX era incuestionablemente machista. "Uno de los escasos gestos de repudio de la mujer ante su situación civil es la acción realizada por un grupo de señoras de San Felipe, el año 1875, cuando se presentan intempestivamente dispuestas a ejercer su derecho a voto y aducen que no existe ninguna ley que se los impida pues, de acuerdo a la Constitución de 1833, se garantiza igualdad ante la ley de todos los chilenos. Frente a esta inesperada acción, una ley dictada en 1884, prohíbe expresamente el derecho a voto a las mujeres chilenas", así lo consigna Diamela Eltit en el libro Crónica del Sufragio Femenino, publicado en 1994 por el Sernam.

Recién en 1877 se había dictado la Ley Amunátegui, que por fin permitió que las mujeres tuvieran acceso a la educación universitaria. Ese gran triunfó provocó cambios importantes.

A comienzos del siglo XX, la mujer empezó a alzar la voz de manera más sistemática, aunque la resistencia machista aún se hacía sentir. Un ejemplo clarísimo: en 1915, cuando Delia Matte e Inés Echeverría, alias Iris, fundaron el Club de Señoras, los ojos masculinos, incluso los del intelectual Pablo de Rokha, miraron con desconfianza y desdén el que las mujeres se reunieran a hablar de temas culturales, políticos y sociales. "Literatas de Club ¿no tenéis marido? Buscadle y si le halláis, ser simplemente esposa. ¿Queréis hablar? Muy bien, mas sazonad la sopa", escribió el poeta. En ese club, Martina Barros, traductora del pensador liberal John Stuart Mill, hizo un discurso sobre la necesidad de que las mujeres pudiesen sufragar. La deslenguada Inés Echeverría también provocaba con sus declaraciones a los más machistas. Una vez le preguntaron si se sentía inteligente y ella respondió: "Cuando me analizo, no; si me comparo, sí".

"El Club de Señoras duró 15 años y fue el origen de otras agrupaciones como el Partido Cívico Femenino (1919), la Asociación de Damas Protectoras del Obrero (1920), el Círculo Femenino (1921), el Club Social de Profesoras (1924) y la Legión Social y Protectora de la Mujer (1925)", dice Mónica, sobrina de Inés Echeverría.

En 1944 se creó la Federación Chilena de Instituciones Femeninas (Fechif) que, dirigida por la profesora Amanda Labarca (primera mujer académica de la Universidad de Chile), agrupaba a todas las organizaciones femeninas del país, que ya sumaban 200. Con este lema invitaban a sus reuniones: "Dad los derechos a quienes os dan la vida. Conceded a la mujer el voto político".

Temor Al Voto Femenino

Marta Cruz-Coke, gestora cultural y primera mujer en la historia de Chile a cargo de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Dibam, recuerda: "Alessandri había otorgado el derecho a votar en las municipales y se había registrado, tal como temían los hombres, una avalancha de preferencias en el sector conservador. Y cuando, años más tarde, se logró el derecho a voto pleno, había incertidumbre respecto a qué sector beneficiarían esos votos. Fue casi lo mismo que hoy ocurre con los votos de los jóvenes: tampoco se sabe a quiénes favorecerán. Los hombres tenían miedo porque las mujeres éramos impredecibles y podíamos cambiar el panorama político". Esta tesis también la compartía la emblemática líder feminista y fundadora del Memch (Movimiento Emancipador de la Mujer Chilena), Elena Caffarena. Ella estaba segura de que el voto municipal no se concedió por vocación democrática, sino para observar el comportamiento político de la mujer. Por algo, explicaba, el voto femenino pleno tardó otros 20 años más en llegar.

Cruz-Coke, por entonces, era presidenta de las mujeres del Partido Conservador y desde esa posición participó en la campaña presidencial de Pedro Enrique Alfonso. "Como yo era católica practicante, fui un muy buen aporte para una campaña radical, porque en esa época todavía existía esa oposición entre masones y católicos. El exhibir a una católica atraía votos de centro y del socialcristianismo a los radicales", explica. Y cuenta una anécdota que grafica el ambiente poco tolerante de esos años. "En uno de mis discursos dije que Cristo también había venido a morir por los radicales. ¡Fue un escándalo! La gente de derecha me preguntaba cómo había podido decir una ‘barbaridad’ tan grande y hubo amigas que nunca más me convidaron a sus casas".

Aunque ella sabía que Alfonso perdería, vivió el día de la votación con tranquilidad y emoción. "Sufragué en Providencia con la certeza de que estaba votando por un perdedor, pero igual hicimos una campaña muy bonita. Además, yo era apoderada general, así es que revisábamos las mesas. Me sentí absolutamente participante. El voto me dio un derecho: el derecho a entrar y participar; y creo que ahí partió mi afán por la acción política".